sábado, enero 22, 2005

El doctor Pesce






Se ha estrenado en Japón, Diario de motocicletas, un film basado en los apuntes de viaje que hizo por Sudamérica Ernesto Che Guevara cuando ni siquiera sospechaba que se iba a convertir en el ícono de la revolución cubana y en el héroe de las causas populares.

Ernesto Guevara de la Serna tenía 23 años de edad y estudiaba medicina cuando emprendió ese viaje de iniciación con su amigo Alberto Granados, en una vetusta motocicleta Norton 500 cc del año 1939 que sucumbiría antes de llegar al desierto de Atacama, en Chile.

Ese periplo cambió la vida, el oficio y el rumbo de este argentino que trocó el bisturí por el rifle y el quirófano por los campos de batalla. Y rifle en mano hallaría la muerte quince años después en un paraje mezquino de Bolivia.

El mexicano Gael García adopta el personaje del Che con sobriedad y carisma pero no alcanza la estatura ni el peso de una figura emblemática que mereció algo más que una cara bonita.

Aunque el primer impacto de esa realidad latinoamericana la sufre en Chile, con los sombríos mineros de los socavones, es en el Perú donde el Che sufriría esa metamorfosis ideológica. La altura de Macchu Picchu le da la visión de un continente único, de la Patagonia hasta México pero también le revela un continente de injusticias y de arbitrariedades; el leprosorio de San Pablo, en cambio, la marginación de un continente que se segrega y se auto discrimina, y Lima le presentaría al responsable que le torcería el destino. El médico Hugo Pesce.

En la película, Hugo Pesce -interpretado por el actor Gustavo Bueno- es quien le aloja en su casa y le dispensa el trato de un hijo. Es Pesce quien le entrega, entre otros libros, uno fundamental: Los siete ensayos de la realidad peruana, de José Carlos Mariátegui, libro de cabecera de revolucionarios y de revoluciones latinoamericanas del siglo pasado.

Pesce y Mariátegui fundaron, en los años Treinta, el Partido Comunista peruano.

Hugo Pesce, sin embargo, no pasó a la historia como lo haría su amigo Mariátegui, hombre de ideas y de debates, vinculado a la prensa , a los medios, que le permitió publicar y difundir su pensamiento de tinte marxista a un vasto público.

Diario de Motocicletas rescató del olvido a Alberto Granados, compañero de viaje del Che, sirvió también para recordar al doctor Hugo Pesce.

A continuación, un perfil biográfico del doctor Hugo Pesce escrito por uno de sus aplicados discípulos, el doctor Hugo Neyra Ramírez. Sirva para conocer la altura de este ilustre peruano.

El distinguido médico, filósofo y humanista Dr. Hugo Pesce, nació en Tarma el 17 de junio de 1900, en el hogar que formaron el Dr. Luis Pesce Maineri, ilustre médico italiano que trabajó en Perú hasta su muerte y la señora Lía Pescetto, también de nacionalidad italiana.

Pasó los primeros años de su vida en su ciudad natal, de la que guardó un recuerdo inolvidable. En 1906 viajó a Italia con sus padres y se estableció en Génova, donde continuó sus estudios en el Colegio de los Padres Jesuitas. En 1917 ingresó a la Facultad de Medicina de Génova en la que se graduó como médico-cirujano el 29 de diciembre de 1923 con la tesis Operación del Cáncer de la Mama, que mereció el calificativo de sobresaliente.

Durante su estadía en Italia, a la par que fue un alumno brillante de la Facultad de Medicina, participó en las inquietudes políticas y sociales de la juventud italiana, adheriéndose al Partido Popular y asistiendo muy de cerca a los acontecimientos que instauraron el fascismo en la península.

También sirvió en la Sanidad Militar durante la última fase de la participación italiana en la Primera Guerra Mundial.

En 1923 regresó al país e inició su labor profesional en la Clínica de Salud que el Dr. Luis Pesce había establecido en Chosica. Fue allí donde comenzó a aplicar sus conocimientos, sobre todo en Radiología y Radioterapia, especialidad de su predilección, y donde trabó amistad imperecedera con José Carlos Mariátegui, con quien fundó el Partido Comunista Peruano.

Poco tiempo después ganó un concurso internacional sobre problemas gremiales médicos que promovió la revista argentina Actualidades Médicas, perfilándose ya el futuro luchador y gre-mialista.

Se inició en las labores de investigación y docencia médica en 1927 participando en la Expedición Científica a Morococha organizada por el Dr. Carlos Monge, expedición que tuvo como objetivo estudiar los efectos de la altura en el organismo humano.

En 1929 fue Jefe de Trabajos Prácticos de Cronaxia en el Cursillo de Fisiología del Sistema Nervioso dictado por el profesor Laugier en la cátedra de Fisiología de la Facultad de Ciencias de San Marcos, que dirigía ese año el Dr. Alfredo Leví Rendón.

Sus amplias inquietudes de sanitarista nato lo llevaron en 1931 a trabajar como médico de la Colonia de Satipo, donde tomó su primer contacto con la Medicina Tropical. Fruto de su permanencia en esa Colonia fue su trabajo Geografía Sanitaria de la Región del Satipo.

En 1933 fue nombrado Comisionado Sanitario en la Provincia de Andahuaylas, a la que dedicó lo mejor de su vida: en 1937 fue nombrado Médico Sanitario de Andahuaylas, año en que fundó el Servicio Antileproso de Apurímac, desempeñando su jefatura hasta 1944, cuando regresó a Lima para ocupar la jefatura del entonces Servicio Nacional de Lepra, del que fue fundador.

En Andahuaylas nació lo mejor de su contribución a la salud pública del país; allí se inició su inquietud por el estudio del Mal de Hansen, enfermedad que entonces no tenía abanderado. En 1937 describió en Andahuaylas nuestro primer caso de lepra tuberculoide, el que había sido precedido por el hallazgo de la lepra en esa provincia y su importancia epidemiológica.

Desde la jefatura del Servicio Nacional de Lepra y luego del Departamento de Lepra, posición en que le conocimos en 1947, realizó la gigantesca labor de ordenar nuestros conocimientos sobre esta enfermedad al reconstruir paso a paso la historia de nuestra endemia leprosa y de organizar en escala nacional un verdadero programa de lucha contra esta enfermedad bíblica.

Gracias a la minucia que caracterizó siempre su trabajo y con su método epidemiológico de «los leprosos referidos» señaló que la endemia leprosa en la Amazonía se había iniciado en nuestro país en los albores de este siglo por la importación brasilera; que la de Apurímac reconocía dos orígenes: de la selva, remontando el río Apurímac, y de la costa; y que los primeros casos aparecieron en la década del 20; que la lepra de la costa era de la época de la conquista, foco que se ha ido extinguiendo progresi-vamente quizás con el avance de la tuberculosis; y, finalmente, que la lepra del departamento de Amazonas era de procedencia ecuatoriana.

Estos estudios señalados tan brevemente, fueron el fruto de largos años de trabajo y de vigilia que brindó al conocimiento de esta enfermedad y fueron concretados en su tesis doctoral de 1961 sobre La Epidemiología de la Lepra en el Perú.

La labor del profesor Pesce en el campo leprológico se extendió mucho más allá. Organizó el Departamento de Lepra y con carácter de programa vertical tuvo a su cargo la lucha anti-leprosa en el país en base a estadísticas rigurosas llevadas directamente bajo su control en la sección de Epidemiología del Departamento. Con la base del conocimiento epidemiológico y del establecimiento de la prevalencia regional de la endemia, la lucha antileprosa organizada por Pesce tenía como base el aislamiento obligatorio de los casos contagiosos, el seguimiento en los Centros Antileprosos Zonales y el despistaje precoz en los dispensarios dependientes de los centros. Remozó el viejo Asilo de San Pablo para los leprosos de nororiente; fundó y organizó el Sanatorio de Huambo en Apurímac, y prodigó sus desvelos al Sanatorio de Guía que funcionaba en el viejo hospital del mismo nombre, para infectocontagiosos. Aquí en Guía organizó además el Laboratorio Central de Lepra y la Biblioteca especializada con un fichero bibliográfico que solamente tenía parangón con el que funciona en la Biblioteca del Servicio de Lepra de Sao Paulo en Brasil.

No solamente desde el ministerio de Salud y en el curso de sus visitas a las zonas leprógenas efectuó su labor sanitaria Hugo Pesce. En el Congreso Panamericano de Leprología de Río de Janeiro (1946) contribuyó decididamente a establecer la Clasificación Sudamericana de Lepra. Esta clasificación que destierra definitivamente los viejos conceptos de clasificación y que considera dos tipos polares: el lepromatoso y el tuberculoide, y una forma intermedia, la incaracterística o indiferenciada, fue sancionada como Clasificación Mundial de la Lepra en el Congreso de Madrid de 1953 y ella fue fruto de la Escuela Sudamericana encabezada por Nelson de Souza Campos de Brasil; J.M.M. Fernández de Argentina; y, Hugo Pesce de Perú.

En 1947, cuando lo conocimos, nació nuestra observación directa de la labor universitaria del profesor Pesce. En el año 1945 ingresó como profesor auxiliar contratado a la cátedra de Clínica de las Enfermedades Infecciosas, Tropicales y Parasi-tarias que regentaba el profesor Oswaldo Hercelles. De 1945 a 1954 fue profesor auxiliar nombrado; catedrático asociado desde 1954 hasta setiembre de 1961; asociado encargado de la cátedra de 1961 a 1962 y, finalmente en junio de ese año, ganó por concurso, su ascenso a profesor principal hasta su retiro de la docencia algún tiempo antes de su fallecimiento.

Dentro de su carrera docente se debe mencionar su calidad de miembro de diferentes comisiones de la Facultad de Medicina, entre las que destaca la Junta Transitoria de 1961, en la que fue uno de los elementos más importantes al contribuir decisivamente en la reconstrucción de la Facultad de Medicina después de los lamentables acontecimientos de ese año.
La Facultad de Medicina y la Universidad toda, tienen una deuda con el profesor Pesce. Éste es un homenaje que le tributamos en agradecimiento a su titánica labor en esos días, en esas noches, y en todo momento, a favor del resurgimiento de San Fernando.

Además de su tesis, el profesor Pesce fue autor de siete libros de observación original o de carácter expositivo, dentro de los que destaca Latitudes de Silencio publicado en 1947, con sus capítulos tan hermosos como: «En pos del tifus», «Dos Hombres y la Malaria», «Una vez al indio Ccorihuamán le abrieron el Vientre», «Tiene usted razón», «Galgas», y «Nota Epicrítica».

Asimismo, el libro Los selvícolas en el Perú y su mapa de distribución actual (1956), obra de consulta obligada para todo estudioso de nuestra Selva.

Publicó además 50 trabajos de medicina tropical en revistas nacionales y extranjeras; hay 45 trabajos médicos o de cultura general inéditos, entre ellos el último Estudio sobre las Reli-giones. Dirigió unas 30 tesis de Bachiller en Medicina sobre diferentes puntos de la medicina tropical.

La erudición del Dr. Pesce llegaba al terreno lingüístico, tan útil en la carrera universitaria. Dominaba nueve idiomas, incluyendo dialectos italianos. Alguna vez lo oímos conversar y discutir animadamente con genoveses y napolitanos en el dialecto propio de esas regiones de Italia. Conocía también el sánscrito.

En los últimos años de su vida, ya retirado de la docencia y del ministerio de Salud, el profesor Pesce continuó su trabajo intelectual elaborando numerosos ensayos de carácter filosófico y participando activamente en la vida gremial de la profesión médica.

El trágico fallecimiento de su hijo recién titulado médico, Dr. Luis Pesce Schereier en enero de 1966, constituyó un rudo golpe para el profesor y maestro, golpe del que ya no pudo sobreponerse jamás y que, indudablemente aceleró su fin; pues el 26 de julio de 1969 falleció en Lima, dejando a su viuda la señora Zdenka de Pesce y a su hijo el arquitecto Tito Pesce Schereier, así como a los discípulos y amigos que admiraban y trataban de emular la obra de este verdadero maestro de maestros y cuya síntesis biográfica hemos tratado de esbozar, pues comprendemos que dejamos de lado numerosos aspectos de su vida tan fecunda.


2 comentarios:

Abraham dijo...

Quisira obternee toda la informacion posible hacerca de los antileprosos y antivirales para una tesis que estoy realizandon y desearia contar con información actualizada...
8phantom6@gmail.com

Anónimo dijo...

José Carlos Mariategui nunca fundó el partido Comunista Peruano, quien lo hizo fué Eudocio Ravines.Grave equivocación.